Sermón de Lucas 15:1-10 – 11 de septiembre, 2016

La semana pasada nosotros invertimos tiempo en el mundo del viejo testamento – Jeremías 18 para ser exactos. Para recordarles, Jeremías tuvo un trabajo formidable de servir como profeta – el que ve a Dios y lo nombra lo que Dios ve a menudo en la gente que no desea escuchar. Dios y Jeremías tuvieron una conversación, y Dios invitó a Jeremías para que fuera al taller de trabajo del alfarero donde el alfarero estaba ocupado moldeando su manualidad – tomando puños de arcilla y modelándola con un propósito. Solamente Jeremías vio al alfarero y se dio cuenta que el proyecto no era lo que se deseaba – era algo menos perfecto – entonces el alfarero tomó la arcilla una vez más y le dio la forma deseada para complacerse a sí mismo.

Hay una conexión maravillosa entre el alfarero del viejo testamento y Jesús conduciendo sus enseñanzas en su seminario para las personas que colectan los impuestos y para los pecadores pues los fariseos y los expertos de la ley están contentos. Las personas que colectan los impuestos eran la gente mala necesaria para los romanos e innecesarios para la gente judía. Parece ser que las autoridades religiosas estuvieron muy descontentos con la compañía que Jesús tenía y con  gusto se quejaban. (Una de las cosas que yo observé es que cuando yo hablo yo no me escucho a sí mismo – entonces yo no estoy escuchando aun cuando yo estoy hablando, pero así soy yo.) De regreso a los que se quejan – ellos tenían un punto – después de todo ¿Quién desea juntarse con aquellos que son de la vida inferior? Antes de que nosotros sigamos hablando de los fariseos y de los expertos legales – ¿Quiénes son las personas que hablan con nuestros hijos acerca de los amigos que ellos tienen? Y en silencio ¿Quiénes son las personas que nosotros deseamos que nuestros hijos tengan de compañía? Aquí está el punto.

Con estos dos diferentes grupos de personas presentes, Jesús inicia su trabajo y nos habla de esta parábola. Díganos 1% de este grupo será mencionado hoy. Parece ser que el 99% del grupo restante de las ovejas están donde deben estar, en el sitio correcto y una de las ovejas no está en el lugar preciso. Jesús presenta la pregunta acerca del pastor – una pregunta que implica la respuesta correcta – ¿No dejarías las otras noventa y nueve ovejas en la pastura para ir en busca de la que se extravió hasta que la encuentres? Antes de que contesten, ¿No se nos dice que las otras 99 tuvieron agua y alimento o fueron abandonadas? No, las ovejas tienen todo lo que ellas necesitan, tal vez un asistente de pastor se quedó con ellas y se mantienen compañía. Para Jesús la respuesta es claramente sí. Yo y mi Padre dejaríamos las 99 ovejas y buscaríamos la que se perdió sin duda.

No era la respuesta esperada, pero aún sigue algo mejor – después de encontrar la oveja perdida, los pastores se reúnen para festejar el regreso de la que se perdió. Entonces Jesús nos trae a su casa – “Habrá más gozo en el cielo cuando un pecador cambie su vida y su corazón en comparación de las 99 personas justas y correctas que no tienen la necesidad de cambiar sus vidas y corazones.” Ah ya lo veo.

Es hora de la segunda lección y Jesús tiene la atención de las personas. Es lo mismo de la presente en comparación de la anterior. El centro de la lección es que una mujer con 10 monedas de plata. No eran 10 centavos – era como 10 días de salario o como $100 dólares hoy en día. Y se le pierde 10% y por esa cantidad de dinero por poco destruye su casa tratando de encontrarla y cuando la encuentra. Es hora de fiesta e invita a sus amigas y celebran con ella. ¿Quién en su mente correcta casi destruye la casa y después tiene una fiesta solamente por encontrar $10.00? Una vez más, yo les pregunto antes de que me den la respuesta. ¿Han perdido sus llaves y las han encontrado? Hablemos de las cosas más grandes: de las cosas tales como la gente que se cae de los precipicios – de la gente que es robada en la noche – de las carreras en las calles de Taiwán. ¿Por qué? Capturando a Pokemon. Me pregunto si Jesús hubiera tenido una parábola acerca de Pokemon como su fuera escrita para el día de hoy con estas palabras, “El que tenga oídos – permítanle escuchar.” Claro como el sonido de una campana que y yo escucho a Jesús – ¿me escuchan? Mientras yo estoy en el hoyo del conejo – el pastor perdió 1% de sus ovejas – la señora perdió 10% de su dinero y el padre que perdió a uno de sus dos hijos perdió 50% desde el tiempo que el hijo perdido regresó – recobrado – el que regresa a casa y hay una celebración en el cielo.

Si ustedes están en una conferencia presentada por Jesús – nunca, nunca, nunca hagan la pregunta que ustedes no desean la respuesta pues de lo contrario perderán. Y si ustedes le preguntan acerca de la oveja perdida, él les diría que las ovejas por naturaleza no son rebeldes y sus metas no son en perderse. Simplemente se pierden paso a paso porque ellas están con sus cabezas hacia el suelo donde ellas comen el pasto y no tienen la conciencia de su lugar. Las ovejas no tienen la mentalidad de extraviarse o descubrir nuevos pastos, simplemente se pierden.

Y cuando ustedes estén con Jesús y él les pregunta a ustedes “si ustedes se irían detrás de una oveja extraviada y dejan las 99 atrás y después tienen una fiesta cuando encuentras la perdida – por favor no le den la respuesta correcta, la cual es ¡Claro que no! Denle a Jesús la respuesta de fe, la cual es “Por supuesto que yo me iría después de la oveja extraviada.” Lo mismo es con la cuestión del dinero; porque Jesús no habla de ovejas ni del dinero, ¿o es así? Él habla acerca de la gente que ha perdido su camino y se encuentran perdidos en un lugar donde sus corazones y sud vidas no están en el lugar que Jesús desea para ellos. Las respuestas correctas no son las respuestas de fe – ustedes vieron al alfarero en la historia de Jeremías pues Dios tiene más sentimientos con respecto a lo que se ha moldeado de la arcilla – A Dios le gusta las creaciones y se esmera en traer a casa lo que se ha perdido. Gracias a Dios. Amén.

 

 

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